Importancia de la valoración preanestésica en pequeñas especies

La anestesia en animales pequeños es un procedimiento común y necesario para el cuidado de la salud del animal durante una intervención intracorporal. Sin embargo, hay muchos factores a considerar antes de suministrar anestesia a un animal pequeño. Estos factores incluyen el peso, la edad, el estado de salud general y el tipo de procedimiento que se realizará, para ello es importante que en todos los casos, salvo en las urgencias extremas, se determine de manera sistemática el hematocrito y la concentración plasmática de proteína.

Antes de anestesiar a un animal, es importante realizar un examen físico completo, que incluya tomar los signos vitales y un examen de la función renal, hepática y respiratoria. Esto ayudará a determinar si hay alguna condición que pueda afectar la anestesia. También es importante evaluar los niveles de glucosa en sangre y la presión arterial para asegurarse de que el animal esté lo suficientemente sano como para recibir anestesia.

Además, es importante tener en cuenta los posibles efectos secundarios de la anestesia. Estos pueden incluir náuseas, vómitos, somnolencia, depresión respiratoria, reacciones alérgicas y problemas cardíacos. Por lo tanto, es importante que el veterinario monitoree al animal durante y después de la anestesia para detectar cualquier efecto secundario.

Finalmente, la exploración física preliminar debe efectuarse en presencia del propietario, cuando es posible, de modo que el pronóstico pueda comunicarse de manera personal, esto permite al cliente hacer preguntas y al veterinario comunicar los riesgos de la anestesia y disipar los temores del paciente acerca del tratamiento.

Dolor y estrés

La valoración preanestésica del dolor y el estrés es una herramienta clínica esencial para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades en pequeñas especies, proporcionando mayor seguridad durante el proceso de anestesia.

Esta práctica es importante para reconocer y tratar los problemas de salud de los animales y permite a los veterinarios identificar y evaluar los procedimientos adecuados para tomar medidas y prevenir o tratar los problemas de salud antes de que se agraven o que afecte el proceso intracorporal. Esto ayuda a prevenir el sufrimiento innecesario de los animales, mejorando su calidad de vida.

Al evaluar estos síntomas, se deben tener en cuenta las causas y consecuencias de estos problemas, ya que pueden ser causados por una gran variedad de factores, como enfermedades, lesiones, cirugías anteriores, cambios en el entorno, ruido intenso, restricción o presencia de un depredador, entre otros.

Los efectos producidos por el dolor o el estrés pueden ser agudos o crónicos, y pueden afectar la salud física, mental y emocional de los animales, ralentizando su proceso de curación posterior a la intervención.

Ayuno y fluidoterapia

La preparación del paciente veterinario antes de una cirugía es una parte crucial del proceso quirúrgico. El ayuno preanestésico y la fluidoterapia son dos procedimientos importantes para garantizar el bienestar del paciente, aunque es cierto que la mayoría de los procedimientos se practican sin ayuno previo, este permite que el paciente no tenga alimento en su tracto digestivo, lo que reduce el riesgo de asfixia durante la inducción anestésica por lo que es importante suspender el alimento 12 horas antes.

Sin embargo, no todas las especies toleran bien el ayuno, sobre todo las aves y los recién nacidos ya que pueden sufrir hipoglucemia afectando así su metabolismo y la depuración farmacológica.

Por otro lado, la fluidoterapia ayuda a estabilizar los niveles de electrolitos en el cuerpo del paciente y a mantener una presión arterial adecuada durante la cirugía, pero se debe tener en cuenta tanto la edad, así como el funcionamiento de su sistema renal para evitar complicaciones.

Llevar a cabo estas dos prácticas de manera adecuada son una norma básica para la seguridad antes de un procedimiento anestésico y es una forma de prevenir potenciales dificultades.

Antibióticos

Administrar antibióticos a mascotas pequeñas durante el proceso de preanestesia es importante para reducir el riesgo de infección, estos ayudan a matar las bacterias y prevenir la propagación de infecciones que pueden ocurrir durante o después de una cirugía.

La administración sistémica de antibióticos es una medida profiláctica útil antes de una operación mayor o cuando se anticipa la contaminación del sitio operatorio. Lo ideal es administrar antibióticos alrededor de una hora antes de la inducción de la anestesia.

Esto ayuda a asegurar que la cirugía sea un éxito y que la mascota se recupere sin complicaciones.

Cardiopatía

La cardiopatía es una condición médica grave que puede afectar a los animales domésticos. Como tal, es importante que los veterinarios consideren los factores de riesgo de cardiopatía antes de llevar a cabo cualquier procedimiento que requiera la aplicación de anestesia. Los síntomas clínicos pueden variar desde una disminución del rendimiento hasta una insuficiencia cardíaca aguda.

La cardiopatía descompensada es una contraindicación relativa para la anestesia general. Si es necesario anestesiar, debe intentarse la estabilización del paciente con la administración de inotrópicos, antiarrítmicos y diuréticos apropiados antes de la anestesia. Si hay ascitis, es posible aspirar el líquido para reducir la presión excesiva contra el diafragma.

Enfermedad hepatorrenal

La enfermedad hepatorrenal en animales pequeños es una condición crónica que afecta el hígado y los riñones. Por esta razón, es importante tener en cuenta que la anestesia puede afectar la función hepática y renal. Los veterinarios deben ser conscientes entonces de los riesgos y tomar las precauciones necesarias para minimizar los efectos adversos.

En casos de insuficiencia hepática o renal grave, debe considerarse el modo de eliminación del anestésico, y a menudo son preferibles los anestésicos inhalados. Es deseable alentar la defecación, la micción o ambas inmediatamente antes de la inducción, para lo cual se traslada a los animales a un patio de carrera o ejercicio.

Colocación del paciente

Durante la anestesia, siempre que sea posible, se sujeta al paciente en posición fisiológica normal.

La compresión del tórax, angulación aguda del cuello, extensión excesiva o compresión de las extremidades y compresión de la vena cava posterior por vísceras grandes pueden causar complicaciones graves, como hipoventilación, daño de nervios o músculos, y deterioro del retorno venoso.

La inclinación de los pacientes anestesiados altera la cantidad de gases respiratorios que el tórax puede contener (capacidad residual funcional [CRF]) hasta en 26%. En perros que sufren hemorragia, inclinarlos con la cabeza arriba (posición de Trendelenburg inversa) ha resultado perjudicial, dado que causa hipotensión, hiperpnea y depresión de la fuerza contráctil cardiaca.

Cuando se ha inclinado a los perros con la cabeza abajo (posición de Trendelenburg) no se observa mejoría de la circulación. En la mayor parte de las especies, la cabeza debe extenderse para despejar las vías respiratorias e impedir la obstrucción de la sonda endotraqueal.

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